Daniela Lehr

Daniela Lehr

Cuando a nuestro cerebro le falta corazón

Analfabetismo emocional profesional

Son muchas las personas que sufren analfabetismo emocional son hábiles en el dominio de múltiples competencias, disponen de un sinfín de títulos y maestrías, pero hacen la misma gestión emocional que un niño de tres años. 

Ese aprendizaje no viene de fabrica y es lo queramos o no, una asignatura pendiente incluso en el mundo laboral.

La mayoría de nosotros sabemos cuales son los principios de una buena salud física, una alimentación equilibrada, algo de ejercicio, dormir cada noche 7 y 9 horas y realizarnos revisiones médicas periódicas para asegurarnos que todo va bien.

Sin embargo, si hay algo que descuidamos casi de forma alarmante es eso que se contiende entre nuestros oídos: el cerebro y su salud emocional.

La salud emocional, es esa capacidad para sentir la vida y nuestras relaciones, en el estado de esa facultad para entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos.

El ser humano es mucho mas que una serie de competencias lingüísticas, matemáticas o tecnológicas. Somos por encima de todo seres sociales, y emocionales, dimensiones que quedan a menudo descuidadas, y puede afectar directamente a nuestros resultados y entorno laboral.

En la actualidad se habla mucho de la figura de los lideres transformadores, de personas capaces de dinamizar una organización gracias a su buen manejo de la inteligencia emocional, de la motivación, de su don para producir impacto en los demás y crear entornos donde las personas pueden hacer uso de su creatividad.

Pero es común en la realidad encontrarnos con directivos o líderes empresariales incapaces, no solo de infundir inspiración a los demás, sino con una nula capacidad para controlar sus emociones, su frustración, su enfado, son como niños enfadados por no obtener lo que desean.

«Sin embargo, si hay algo que descuidamos casi de forma alarmante es eso que se contiende entre nuestros oídos: el cerebro y su salud emocional.»

Las dimensiones que caracterizan el analfabetismo emocional son:

  • La incapacidad para entender y manejar las propias emociones
  • Dificultad para comprender las de los demás 
  • Reaccionan de forma desmedida ante cualquier problema, se sienten agobiados y superados ante cualquier dificultad por pequeña que sea
  • No empatizan, son incapaces de situarse en la mirada ajena, de comprender realidades diferentes 

Si no empezamos en primer lugar por nosotros mismos haciendo autoconciencia de nuestro analfabetismo emocional, difícilmente tendremos ese talento para motivar a los demás en empatía, asertividad o en habilidades sociales 

Una buena alfabetización emocional profesional, nos brinda grandes beneficios, cada emoción tiene su espacio y su utilidad, diferenciar entre emociones negativas y positivas no siempre es acertado, porque en realidad esos estados que a menudo evitamos sentir como la tristeza o la decepción tienen sus espacios de conocimiento, su utilidad y su valioso significado

De las emociones por tanto no se huye, se encaran para saber que quieren decirnos 

Es un modo sensacional de autoconocimiento que nos dota de fortalezas, que ofrece a nuestra mirada un prisma más amplio y flexible. Por tanto, no apartemos la necesidad de estar al día en materia de emociones 

Atendamos a esos mundos interiores donde saber reconocer, expresar, gestionar y transformar esos sentimientos para que fluyan siempre a nuestro favor, y nos transformen en el verdadero líder y profesional que queremos ser.

Y tú, trabajas tus emociones, ¿tu empatía? 

¿Sabes gestionar tus sentimientos en tu entorno laboral?

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